miércoles, 10 de agosto, 2022 11:42 pm

La sucesión presidencial, campo minado

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Maquiavelo tenía razón

El proceso de elección de consejeros de Morena convocado el pasado fin de semana tiene que ser visto en clave de sucesión. De aquí en adelante, día con día, la y los marineros de AMLO que rivalizan por controlar el timón de la nación para la segunda mitad de la década, caminarán en campos minados. Si lo hicieran en el Parque México, espacio capitalino de concentración de heces caninas, el riesgo solo sería embarrarse los zapatos e impregnarse con humores desagradables. ¿Quién en política no se ensucia? Pero no, las minas son de a deveras. Pueden estallar como ya le sucedió al marcelista entonces titular de la UIF, Santiago Nieto Castillo, por su boda guatemalteca, aunque quien pisó la mina fue el fichaje de Sheinbaum en la secretaría de Turismo de CDMX, Paola Félix Díaz. Sin deberla, ni temerla, el canciller de las vacunas y la regenta vieron como sus alfiles hicieron un salpicadero con sus restos. 

Las minas pueden producir heridas de distinta naturaleza y alcance, causar bajas por fuego amigo. Una grande puede descarrilar contendientes. Faltan varios meses en los que nuestros observados aspirantes a encabezar la candidatura presidencial de Morena en 2024 deberán caminar de puntitas, con pie firme, saltar o brincar de cojito, esquivar proyectiles con la agilidad de Matrix, bajo la consigna de no correr, no gritar, no empujar; pero lo harán: gritando, corriendo y empujando…

No les llamaremos corcholatas porque ya no existen (¿Alguien ha visto una tapa de metal con un relleno de corcho y un premio escondido abajo del suave material?). Lo de hoy son las tapas de rosca y queda feo llamarles así.

 

La lucha por el poder

La lucha actual por el poder político en México sucede al seno de Morena y de ese proyecto –aún amorfo— del tetrateismo (doctrina de la Cuatroté). La débil e informe coalición opositora (cuya reputación pende de la permanencia del dirigente nacional actual del PRI) no participa en la disputa por el poder político. No ha entrado a la cancha.

Los tres competidores (Sheinbaum, Ebrard y López) luchan a muerte (política), porque es un juego de suma cero. Como todo puede suceder, no son los únicos. Hay reservas, el presidente sería irresponsable con su legado (y no lo es), si no las tuviera previstas. Las tiene y lo ha dicho.

Además, hay corrientes o expresiones al seno del partido oficial que no son tribus porque está prohibido estatutariamente llamarles así, pero que tienen pico de tribus, caminan como tribus, graznan como tribus, vuelan como tribus… y este fin de semana se enfrentaron entre sí, para ver cuál de ellas conseguía más canicas en las asambleas de Morena para integrar sus órganos de gobierno nacionales. Hubo zafarrancho en algunos distritos, principalmente de Veracruz, pero en general salió bien el ejercicio para el partido oficial. Las no tribus se agrupan en torno a las precandidaturas hoy visibles. Habrá que ver cómo quedó la correlación de fuerzas hacia el Congreso Nacional.

 

Disputa por la SEP

Mientras tanto, ante la eventual proyección de Delfina Gómez como candidata morenista al gobierno del Estado de México, los actores y sus no tribus mueven ficha e intentan influir en la decisión de quien la reemplace al frente de la SEP. Adán Augusto López Hernández, el más nuevo y joven de los aspirantes, impulsa a la actual responsable de la Educación en Tabasco, Egla Cornelio Landero, aunque la represión a maestros manifestantes en Villahermosa de días pasados la debería inhabilitar. La corriente de los puros, cercana a la regenta Sheinbaum, apoya a Luciano Concheiro Bórquez, actual subsecretario de Educación Superior e integrante de la poderosa familia Gómez Concheiro (UIF, Tesorería de la Federación, Banco de México…). Hay más tiradores: la fundadora de universidades de la cuatroté, Raquel Sosa; nuestro representante en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente… Quien no mueve ficha en este turno es el canciller Ebrard.

 

Hablando en Serie:

No debemos odiar a nuestros enemigos para conseguir los objetivos parece ser la lección que nos deja la imperdible serie The Offer, disponible en Paramount. En un juego de espejos nos muestran los entretelones de la producción de El Padrino, en una ficcionada versión de cómo fue posible llevar a la pantalla la novela de Mario Puzo bajo la dirección de Francis Ford Coppola.