jueves, 11 de agosto, 2022 12:40 am

Déjà vu

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Fuera Máscaras

“Un déjà vu es simplemente un recuerdo del futuro”

Wayne Gerard Trotman

Era una trampa mortal y lo sabían todos. Lo sabía la Secretaría de Economía, el gobierno estatal y hasta el presidente López Obrador: Las condiciones en el pozo de carbón, en Sabinas, Coahuila, donde hoy permanecen atrapados diez mineros, eran deplorables e inseguras. Nunca se hicieron las verificaciones correspondientes al concesionario, aún cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos alertó el 9 de diciembre de 2018, hace casi cuatro años, el riesgo que representaban los cauces de agua modificados en la zona. Sin embargo, nadie hizo nada.

Los trabajos de rescate están en proceso. Mientras escribo estas líneas, la zona permanece acordonada por elementos de la Policía Civil de Coahuila, Protección Civil de Sabinas, policías municipales, elementos del ejército, bomberos y buzos. Laura Velázquez, coordinadora nacional de Protección Civil, explicó que en el lugar trabajaban quince mineros, de los cuáles cinco lograron salir antes de que fuera demasiado tarde. Ahora, rescatarlos es una carrera contra el tiempo. Alrededor de las 13:35 horas del miércoles se registró un derrumbe en el desarrollo minero Las Conchas, provocado por una inundación. Los trabajadores se toparon con un río subterráneo mientras realizaban una excavación a 100 metros bajo tierra, cuando de repente, se empezó a filtrar el agua causando un derrumbe que los dejó atrapados.

El presidente Andrés Manuel López Obrador informó en su cuenta de Twitter que ya se aplica el plan DN-III. También señaló que estaban en el lugar 92 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional con especialistas y cuatro binomios caninos. Previamente, dijo que ya estaban “actuando las secretarías del Trabajo y de Seguridad, Protección Civil, el Ejército, rescatistas y autoridades de la región. Esperamos encontrarlos a salvo”. Por su parte, el gobernador Miguel Riquelme indicó que dio instrucciones al secretario de Gobierno estatal, a la secretaria del Trabajo y al fiscal para que se presentaran en la zona del accidente. La intención: dar prioridad al rescate.

En un comunicado conjunto, autoridades federales y del estado de Coahuila informaron que la mina inició operaciones en enero pasado y no se tenían antecedentes de denuncias por anomalías. Familiares de los mineros exigían ayer la detención de los responsables del pozo, quienes acusaron, se habrían dado a la fuga, en particular el capataz, Cristian Solís. Cabe señalar que el registro patronal ante el IMSS, es decir, la responsabilidad del pozo, está a nombre de Régulo Zapata, hijo del exalcalde de Sabinas con el mismo nombre. Tan solo el mes pasado, la CFE le otorgó un contrato por 55 millones de pesos para abastecer a la carboeléctrica Carbón II, ubicada en el municipio de Nava Coahuila. Al respecto, el Seguro Social se lavó las manos y aseguró que “la mina está registrada como patrón ante el IMSS, sin adeudo en pago de cuotas”.

Este accidente trae a la memoria, como un déjà vu, la tragedia ocurrida el 19 de febrero de 2006 en la mina Pasta de Conchos. Ahí, una explosión dejó atrapados a 65 mineros, de los cuales sólo se recuperaron los cuerpos de dos. Desde entonces, las familias exigen la búsqueda y rescate de sus restos. “¿Cuántas muertes necesitamos para que tomen medidas de no repetición?”, cuestionó en redes sociales la organización Familia Pasta de Conchos al informar también del accidente. Familiares y amigos se unieron en oración para que encuentren con vida a los mineros. A ellos, me sumo. Lamentablemente, esta historia ya la hemos vivido antes, y el final ya lo conocemos todos.

Nos leemos el lunes.

@CallodeHacha