jueves, 11 de agosto, 2022 12:41 am

“No tengo nada de qué pedir perdón”: Luis Echeverría

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Poema a LEA  Mario Rechy

Rogelio Cárdenas Estandía

 

El presente texto corresponde al último capítulo del libro Luis Echeverría: entre lo personal y lo político, de la autoría del autor, a quien agradecemos la autorización para publicarlo. Nota del editor.

Señalado por luchadores sociales y organizaciones no gubernamentales y de izquierda como principal responsable de los sucesos del 2 de octubre de 1968, cuando fungía como secretario de Gobernación, y del 10 de junio de 1971, cuando era el presidente de la República, Luis Echeverría siempre se ha declarado inocente de los trágicos acontecimientos ocurridos esos días. En el primero de los casos ha atribuido la responsabilidad total a Gustavo Díaz Ordaz (quien, hay que decirlo, se declaró el único responsable durante su Informe de Gobierno, el 1 de septiembre de 1969, delante de testigos y sin coerción de las autoridades judiciales, lo que equivale a una confesión). En el segundo, ha señalado a Alfonso Martínez Domínguez, a la sazón regente de la ciudad, de haberse precipitado “actuando con la policía, antes de dialogar, de recibir comisiones”. En contraposición, otros protagonistas políticos, como Jesús Reyes Heroles, han dejado entrever la versión de que el responsable directo fue Luis Echeverría. 

 

¿Qué disfruta hacer en su tiempo libre, además de leer? 

Hablar con la gente, escuchar acerca de la situación de México y del mundo; ver lo que hacen mis hijos, tengo siete hijos, diecinueve nietos y cinco bisnietos, hablo con ellos para recomendarles que se porten bien, con responsabilidad, ya cada quien hace lo que quiere.

 

Platíqueme un poco de su familia. 

Es una familia muy mexicana, vinimos aquí hace cincuenta y tres años. Tuve una maravillosa mujer que trabajó muchísimo, tuvimos ocho hijos que estudiaron lo que quisieron, hay dos economistas, una socióloga, una antropóloga; uno murió, era economista también; otro salió inclinado a la literatura clásica, estudió en Francia y se vino aquí, obtuvo mención honorífica, y da clases de literatura griega y latina en Cuernavaca; todos han viajado mucho, no hay nada fuera de lo común. 

Mi búsqueda es de todos los días, leo mucho, me la paso viendo lo que pasa en el mundo, mantengo la curiosidad, en la economía, en la política; tengo la satisfacción de un interés específico, no la sa- tisfacción que da meterse al cine, tomarse unas copas o jugar pókar.

 

¿Su mayor satisfacción es conocer un poco más día con día y poder entender cuál es la realidad?

Sí, eso es. La considero muy grave. 

 

¿Le hubiera gustado que alguno de sus hijos siguiera sus pasos en la política? 

Son vidas totalmente distintas; mi hijo que vive en Morelos hace unos quince años quiso ser senador pero no tuvo éxito, era una cosa muy complicada. 

Los demás se han dedicado a estudiar. 

Te contaré tres o cuatro cosas, de las más significativas. Mi hija mayor, que estudiaba sociología, salió y fundó una escuela que todavía existe, después de treinta y tantos años, se llama “Margarita Maza de Juárez”, la atiende con mucha dedicación y además dirige una pequeña organización que maneja tres o cuatro compañías de bienes raíces. 

Otra es antropóloga, y está haciendo otra carrera, de psicología; uno de ellos es economista, quiso estudiar en Inglaterra, se fue con su familia unos años, estuvo en Lancaster. Otro que es economista fue oficial mayor y subsecretario de gobierno en el sexenio de López Portillo, que conoció a todos mis hijos por la amistad personal que tuvimos durante muchos años. Uno de mis hijos mayores, economista también, murió a los treinta y un años; era direc- tor de desarrollo agroindustrial.

 

¿Cómo es como padre de familia? 

Tolerante y amistoso, lo sigo siendo.

 

Y sus nietos, ¿qué siente al ver sus nietos? 

Creciendo muy normalmente, uno de mis hijos vive en Miami, mis dos chamacos mayores, Amalia y Alfredo, se han formado en escuelas de Miami, hablan inglés, francés, hacen mucho deporte, los demás han estudiado ingeniería, dos o tres, a otros les interesan otros temas. 

Como cosa relevante, te comento que hace como cuatro o cinco años fuimos a China, se animaron mucho, estuvimos muy bien atendidos, por la amistad que tengo con algunos funcionarios de allá.

 

¿Cómo es como abuelo?

¡Muy cariñoso!, entendiéndolos en su edad y en su vocación… 

 

¿Participa de las actividades que ellos tienen? 

Los observo, me piden consejos, están luchando como cualquier joven mexicano, ninguno es “niño bien” ni han figurado en las páginas de sociales, creo que ninguno es de discotecas.

 

¿Qué le gusta saber de sus nietos? ¿Qué les pregunta? 

Que trabajen, que estudien.

 

No, ¿qué les pregunta usted?

Qué hacen, adónde van, qué piensan, con mucho esfuerzo y mucha libertad para ellos.

 

¿Sus hijos y sus nietos lo visitan mucho?

Con mucha frecuencia se juntan todos, llenan el comedor y anexos, treinta, treinta y dos lugares, hay entre ellos una gran amistad. 

 

¿Es una familia unida?

Sí, pero no en una forma muy estrecha, sino más bien con simpatía, dentro de una libertad de actividades de cada quien, a los que les deseo muy buena suerte, porque la vida es muy complicada. 

Otros de los nietos se han dedicado a las finanzas, en Miami, en Nueva York; otro se está trasladando a Londres para ocupar un cargo muy importante, en una compañía, Dell, que hace computa doras; está fundando una compañía curiosa para que la computadora haga listas de personas en el mundo, con especialidades, y los conecta con lugares de trabajo, técnicos y culturales. En estos días se está marchando.

 

¿Tiene bisnietos pequeños?

Cinco bisnietos chiquitos, chiquitos.

 

¿Convive con ellos? 

¡Sííí!, me gusta acariciarlos y darles besitos.

 

Cuando quiere relajarse, ¿de qué le gusta leer?

Historia de México, la Independencia, la relación con Estados Unidos, la relación con Europa, el crecimiento de China, que me tocó ver desde la decadencia del viejo régimen hasta lo que hace China en este momento; ese tipo de cosas. 

 

¿Cuáles son las novelas que más le gustan? 

De [Gabriel] García Márquez, ahí tienes Cien años de soledad, la he leído dos veces, pero ahí tengo otras también de García Márquez; novelas sobre la Revolución Mexicana, [Mariano] Azuela, Martín Luis Guzmán; leo la prensa diaria, todos los periódicos y los editoriales, asuntos económicos. Sin intervenir ya en la política, ni publicando cosas, esperando a ver qué se les ocurre porque el problema es que tengo ochenta y seis años, ya son muchos.

 

¿Esa actividad le permite sentirse mucho mejor?

Bueno, de mí no se acuerdan muchos y para todos los políticos, como para los artistas, los economistas, deportistas, la cosa de la vida tiene una convicción y hay que asumir consecuencias.

 

¿Usted se guía por los principios o por los hechos?

Por ambos, combinados. Los hechos nos hacen pensar en los principios, y los principios nos hacen ver cuáles son los hechos concretos y con qué personas. 

Insisto, es cuestión de los grupos políticos del país. Hay gente de ideologías, pero también hay libertad para actuar, en lo intelectual, en lo económico, en lo social, aparte de lo meramente electoral.

 

¿Qué cree que le falta hacer en la vida, o ya hecho todo?

Cumplir años el próximo año, llegar a los ochenta y siete años y ya.

 

¿Ya no le gustaría hacer nada más?

¿Para qué? Ya lo que pasó pasó, desde muy joven. Pero a mi edad no queda más que ver árboles y leer un poco, iniciar unas co sas, con la experiencia, pero pienso que mi salud se está acabando, y ya estoy muy debilitado, por la edad, como es natural.

 

¿Qué le gustaría decirles a los mexicanos?

Que piensen en la independencia del país y en la educación del pueblo, que luchemos en una forma u otra para que no haya desempleo, que haya unidad familiar, que los jóvenes consulten a los padres y a sus abuelos, que tienen más experiencia, en todos sentidos.

 

¿Hay algo por lo que quisiera pedir perdón?

¿A quién?

 

Al pueblo de México. 

No, yo de nada. He trabajado intensamente siempre, ni pido perdón a nadie ni me lo doy.

 

¿Y hoy en día qué lo hace feliz?

Nada. La felicidad no existe, compañero.

 

¿Por qué?

¿La felicidad?, ¿conoces a alguien que sea feliz?, ¿que no tenga problemas? No, quizá no pertenezca a la raza humana.

Hay momentos felices, momentos dichosos, momentos agradables, pero lo que se dice felicidad, ¿existe?, ¿en dónde?, ¿cuándo?, ¿en qué época? 

 

Luis Echeverría en 5 frases:

De no actuar en 68

En una de las manifestaciones comenzaron a quemar la puerta de Palacio; si se hubieran metido, probablemente hubieran intentado asesinar al presidente y entonces el Ejército hubiera intervenido. Yo creo que de no actuar sí hubieran quitado al presidente.

 

Los halcones protegían

¿Exactamente qué eran “los Halcones”? 

Era un grupo armado y que preparó en el país un choque. Estaba conformado, en parte, con policías, y en parte con estudiantes. 

¿Quién los armó, de dónde venían? 

Habían nacido desde el movimiento del 68, para proteger el Periférico, las torres de luz y la tranquilidad pública. Los formó el gobierno del Distrito Federal en tiempos del regente Corona del Rosal. 

¿Protegían torres de la CFE, que pertenecen al ámbito federal? 

Todo. Protegían la tranquilidad pública, que no pusieran bombas en el Periférico y que no asaltaran a la gente. Así fue. 

 

En 76 no existió

¿Por qué al final de su sexenio se dio la crisis económica? ¿Qué pasó en el panorama económico del país? 

No solamente fue al final, fue también antes y después y enseguida, en cada gobierno. Son problemas sociales y económicos, el desempleo, las ideas políticas. Siempre las ha habido. 

Pero en especial en el de usted, ¿por qué se dio? ¿Cuáles fueron los detonantes para que sucediera? 

La crisis, déjame decirte, el costo de la vida, la fuga de capitales, la influencia de la empresa privada para reventar la labor del gobierno (¡se llevan el dinero en lugar de invertir en el país!), asuntos legales y administrativos, las organizaciones obreras con sus líderes que tomaron banderas por el costo de la vida, pero eso no fue una crisis concretamente.

Entonces, a su parecer, ¿las crisis económicas que hubo realmen- te no fueron tan graves? 

En cada gobierno, en cada sexenio, hay problemas pero no crisis de la magnitud que pusieran en riesgo al país, como podría ser una rebelión militar, un golpe de Estado, como le ocurrió a Madero, el asesinato de Obregón en 1928. Ésos eran problemas muy serios. 

Los demás son problemas bastante normales en los gobiernos federales, locales, en las empresas particulares o públicas, problemas que siempre hay, pero crisis graves serias, sería un golpe de Estado. 

 

Chavez y Evo

¿Qué opina de los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales? 

Son dictadores. Son alborotadores frente a muchos países de América Latina y frente a los Estados Unidos, provocando la intervención y cosas negativas y contaminando a otros países de América Latina; ahí de por medio están el petróleo y las deudas. A pesar del pleito verbal de todos los días de Hugo Chávez con el presidente de los Estados Unidos, ese país sigue importando ptróleo venezolano. 

 

Con Salinas de Gortari

En sus memorias, el ex presidente Salinas comenta que tras el asesinato de Colosio usted se presentó en Los Pinos para sugerirle como candidato sustituto a Emilio Gamboa Patrón, enton- ces secretario de Comunicaciones y Transportes y actual senador del PRI. Platíqueme de ese día. 

No sé por qué el licenciado Salinas se acuerda de aquello, porque no hubo tal conversación, no me interesaba; desde luego sentí mucho la muerte de Colosio, pero no podía ni me interesaba, ni podía influir en la designación de su sustituto. No, simplemente no. 

En sus memorias él narra ese episodio. 

Dile que no. Yo me hubiera atrevido a hablar, aunque sentí la muerte de Colosio, pero no. 

[Con Salinas] nunca tuve ningún contacto, absolutamente, ninguna discusión, un saludo de lejos, de cuando en cuando, pero ni entonces ni ahora ni siquiera ha habido rivalidades, ni con él ni con nadie; además estuve fuera de México mucho tiempo, no hay diferencias porque cada quien tiene sus responsabilidades, de acuerdo a sus circunstancias. Un ex presidente ya no opina porque no tiene todos los elementos informativos, ni la responsabilidad. 

En cada periodo presidencial, el presidente sabe qué medidas adopta en la política interna, en la internacional, y elige a sus colaboradores, pero sólo él tiene la responsabilidad.

 

CHINA RECONOCE A MEXICO 

La República Popular China preparó en México, el 14 de febrero de 2022, una gran celebración de reconocimiento a las relaciones con México que fueron establecidas hace 50 años por el Presidente Luis Echeverría Álvarez en un viaje a Beijing, en visita de Estado cuando el Presidente era “El Gran Timonel” Mao Tse-tung; los chinos nunca olvidan y menos a quienes han sido sus amigos y les han ofrecido solidaridad y apoyo, como ocurrió cuando el Presidente de México en un discurso ante la Asamblea General de la ONU exigió el reconocimiento como miembro de ese organismo internacional de la República Popular China, Lugar que entonces ocupaba la República de Taiwán. 

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el Presidente Luis Echeverría Álvarez señaló que la República Popular China tenía todo el derecho de ser miembro de la ONU y ocupar su lugar en el Consejo de Seguridad, ya que era su derecho pleno y representaba en ese entonces a 900 millones de personas, sus habitantes; la ONU aprobó la propuesta de México y China tomó su lugar, cosa que no olvida ni olvidará jamás, según se lo expresaron en su momento los altos funcionarios de esa gran nación, por conducto del entonces Primer Ministro Chou En-lai (Texto cortesía de la revista Macroeconomía).