jueves, 11 de agosto, 2022 1:05 am

Tragedia migrante en San Antonio

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Día Cero

El hallazgo de un tráiler con 51 personas migrantes fallecidas, el pasado lunes 27 de junio, en San Antonio, sacudió a la opinión pública en el marco de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. La evidencia de la investigación de las autoridades del condado tejano indica que se encontraban más de 60 personas en la caja del tráiler, con una temperatura interior de hasta 60 grados Celsius, sin agua y sin aire acondicionado.

El camión fue encontrado en una zona de poco tránsito, cerca de una vía de tren en el suroeste de San Antonio, que queda a unos 250 km de la frontera entre México y EUA. En una rueda de prensa, la comisionada del Distrito 1, de Texas, Rebecca Clay-Flores, indicó que del total de personas que perecieron 39 son hombres y 12 son mujeres. Las cuales probablemente pagaron hasta 10 mil dólares (más de 200 mil pesos) por el viaje.

Frente a este evento, el presidente Andrés Manuel López Obrador, informó que al menos 22 de las víctimas son mexicanas, 7 de Guatemala, 2 de Honduras y 19 todavía sin información sobre su nacionalidad. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos informó que con relación a este evento se encontraban tres detenidos, que consideran que forman parte de una red de tráfico de personas migrantes en la frontera. También, el canciller Marcelo Ebrard indicó que también el gobierno mexicano abriría una investigación para esclarecer lo hecho, a la par que el presidente Joe Biden expresó sus condolencias y dijo que su gobierno realizará una investigación frente a esta tragedia causada por contrabandistas o traficantes de personas que “no tienen en cuenta las vidas que ponen en peligro y los explotan para tener ganancias.”

El marco del evento es trascendental para indicar que México ha sido blanco del incremento del delito de tráfico de personas migrantes por los efectos sociales de la pandemia del COVID19 en el periodo 2020-2021. Esto tiene relación con las condiciones internacionales y nacionales, en el factor internacional están involucradas las restricciones estadounidenses para contrarrestar el avance del COVID19 que tuvieron un gran impacto en las personas que migran por la región.

Solo en el primer semestre de la pandemia de COVID19, la organización American Immigration Council afirmó que los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (U.S. Citizenship and Immigration Services o USCIS, por sus siglas en inglés) no pudieron responder a las solicitudes de retención de empleo y asilo de 13,400 empleados, y hasta agosto de 2020, más de 147,000. personas han sido deportadas en la frontera sur. Por otro lado, los cierres de empresas, los despidos masivos de empleados y la pérdida de ingresos han hecho que el entorno sea más difícil para los migrantes. Estos elementos tienen un impacto directo en el aumento de las tarifas que cobran los traficantes para transportar a los migrantes. El informe Illicit Trafficking of Migrants in Central America and Mexico in the Context of the Covid-19 expresa que el efecto de la pandemia hizo crecer el costo de la tarifa de las redes de coyotes en una tasa que va del 20% al 40%.

En factor interno, los compromisos en el marco del Acuerdo Migratorio suscrito entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump incrementaron el número de aprehensiones de migrantes centroamericanos. En ese sentido, en 2021 la Guardia Nacional en México superó la cifra de detenciones de migrantes en situación irregular en su frontera sur con un total de 228,115 migrantes. De estos, 97.000 eran hondureños y 64.000 guatemaltecos. Este dato supone un aumento del 37% en las detenciones respecto a 2019, el año anterior a la pandemia del COVID19. La Organización Internacional para la Migración (OIM) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México identificaron cuatro rutas de tráfico de inmigrantes en el país: Ruta fronteriza sur, en los límites de Chiapas con Guatemala, Ruta del Caribe, en Quintana Roo, Ruta fronteriza norte, que conecta a Tijuana, Baja California y San Diego, California, y la ruta del Golfo, foco en Veracruz.

La dinámica de cada ruta está relacionada con la presencia de los grupos del crimen organizado en las regiones de México. Además, es importante citar los datos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (USBP), que identificó que llegan personas de más de 120 nacionalidades a la frontera con nuestro país. Este hecho expresa una gran complejidad y amplia estructuración de las redes criminales relacionadas con el tráfico de personas migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos. En este marco, cabe la pena preguntarnos: ¿qué acciones tomarán ambos gobiernos ante esta tragedia? La agenda de cooperación bilateral en el marco migratorio es más necesaria que nunca.

*Twitter: @travelerjm