miércoles, 10 de agosto, 2022 11:50 pm

AICM en pleito contra taxis y APP´s

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Gente detrás del dinero en El Independiente

Un efecto colateral -pero de alto impacto- generado por la gestión a empellones que realiza Carlos Moran en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, es el desastre del transporte público de pasajeros que hace todo un Vía Crucis salir de la terminal aérea: al colocar anuncios donde expresamente se notifica que está prohibido tomar vehículos Uber, Didi o de cualquier otra plataforma, los indignados pasajeros estallan en enojo y manifiestan su indignación ante la violación a su derecho constitucional al libre tránsito por lo que perciben es un favoritismo malsano de la dirección del AICM para con las empresas de taxis que hacen base en la Terminal 1 y Terminal 2. 

Pero el asunto es algo mas complejo que un asunto de simple favoritismo pues refleja el clásico desfase entre leyes y reglamentos ante el desarrollo tecnológico y las variaciones de precio que conlleva.

De hecho, la Ley Federal de Caminos y Puentes (del artículo 34 al 47) establece que sólo el autotransporte federal de carga y pasaje puede ingresara puertos y aeropuertos -catalogados por zonas federales- que cuenten con la concesión y permiso respectivo para la explotación de los servicios, esto ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que actualmente encabeza Jorge Arganis, específicamente en la Dirección de Autotransporte Federal que lleva Salomón Elcanavé.

Básicamente se confiere un permiso exclusivo para sacar pasajeros de todos los puertos y aeropuertos del país. Pero para ello, las firmas de Taxis autorizados tiene que pagar permiso, licencia, placas, revista físico-mecánica, pasí como pagar el acceso a las instalaciones, estacionamiento y peajes en caso de que estos existen. A ello, por supuesto, debe agregarse la conformación de antiguos grupos de “propietarios” que ya fuera por haber “amarrado” negocio con los funcionarios en turno de la SCT o de las terminales, o por herencia, controlan flotillas enteras. Con ello se completa un mercado confinado y regido básicamente por las reglas del monopolio: soy el único oferente y este es mi precio.  Por eso resulta extremadamente caro tomar un taxi de salida desde cualquier puerto o aeropuerto del país. En Cancún, por ejemplo, para ir a la Zona Hotelera o hacia Playa del Carmen, el costo oscila entre 600 y mil pesos en un taxi para 4 pasajeros.

El AICM es ligeramente diferente por ser el Hub Nacional: existen 5 compañías con autorización federal: Sitio 300, Confort Plus, Nueva Imagen, Porto Taxi Ejecutivo y Sitio 300 Yellow Cab, operando bajo las reglas clásicas del oligopolio donde la colusión de precios rige en la movilización de cerca de 2.8 millones de personas por año. 

De hecho, en 2017 la COFECE, cuando era encabezada por Alejandra Palacios, multó con casi 24 millones de pesos por realizar esa coordinación de tarifas, una práctica monopólica absoluta. Un año antes, sancionó al AICM entonces dirigido por Alejandro Argudín, con 64 millones de pesos por crear condiciones discriminatorias y barreras de competencia que impedían la entrada de nuevos prestadores de servicios.

Sin embargo, esas condiciones discriminatorias y barreras son las que impone la misma Ley Federal de Caminos y Puentes.

 

Un mundo contradictorio para APP´s

El avance tecnológico no se detiene a revisar el entorno legal. Es un factor exógeno en el crecimiento -o decrecimiento- económico. En otras palabras, cuando llega, está por arriba del tinglado institucional… y los digitales además, evolucionan casi cada tres meses. El arribo de UBER a México en 2013 -actualmente está a cargo de José Pinto– fue disruptivo ofrecer un servicio personalizado, de acceso vía celular, tarifas explícitas, un mayor nivel de seguridad y autos de mas alta gama respecto a los destartalados (y también caros) taxis del servicio público. Fue seguido por DIDI que dirige Richard Farr y otras plataformas que rápidamente se popularizaron… incluyendo para ir y salir del AICM.

Las plataformas toparon con un marco legal contradictorio para tomar pasajeros del AICM: una ley de transporte que no les permite explotar ese mercado, peor con una Ley de Competencia Económica que prima la conveniencia de los pasajeros a usar el servicio que mejor les parezca.

Las primeras protestas de los taxistas del AICM contra UBER y DIDI, al igual que las protestas de los taxistas autorizados por la CDMX, tuvieron un tufo antitecnología, primitivo, casi ludista contra los avances y la competencia. Sin embargo, ello ha ido cambiando con el tiempo. De entrada, por que los mismos choferes al servicio de esas aplicaciones han resentido el encarecimiento de porcentaje a pagar a los propietarios de las plataformas de Internet en detrimento de sus ingresos; por otro, que los mismas servicios federales o con autorización local empezaron a introducir servicios digitales (WhatApps, DrivesMaps, Ubicación en Tiempo Real, etc) en sus servicios.

Uno de los representantes de los taxis del AICM, Miguel Ángel Téllez lo ha expresado de manera muy sencilla: para entrar al AICM, que los taxis de Plataforma paguen el equivalente a lo que ellos pagan por el permiso federal, o a que ellos se les reduzca en proporción los cobros federales.

Curiosamente el común denominador entre los prestadores de ambos servicios es que la actual directiva del AICM, ha optado por no escuchar a ni una ni a otra parte… por lo que el conflicto continúa 

 

Lo dicho, era para ICA

Se lo anticipamos a finales de mayo pasado: ICA del multimillonario David Martínez, empresa favorita de este y de otros regímenes, ganaría la construcción del Puente Nichupté en Cancún. Y lo ganó el lunes pasado con un contrato de 5,571 millones de pesos. Lo pudo ganar por la entidad licitante, la SCT, quitó de en medio a su principal contrincante, INDI de Manuel Muñozcano que ofreció el mejor precio en la primera licitación pero que fue descalificada luego de “encontrarle” puntos y comas en su oferta técnica; acto seguido se declaró desierta la licitación y luego se armó un concurso de invitación restringida a la que ya no convidaron a INDI. 

A ese cadalso -perdón, concurso- fueron Mota Engil que lleva Joao Parreira, la Peninsular de Carlos Hank González y Calzada de Alejandro Calzada que, obvio, perdieron.

@mfloresarellano

floresarellanomauricio@gmail.com