jueves, 30 de junio, 2022 1:52 am

Acuario: el Cangrejo García va por la caja

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Gente detrás del dinero en El Independiente

La apropiación que el gobierno de Cuitláhuac García pretende del Acuario del Puerto de Veracruz tiene por objetivo controlar un millonario flujo de recursos de las actividades comerciales y turísticas que se desarrollan en torno al recinto de su tipo más importante de América Latina, así como los flujos que por sí mismos generan el casi millón de visitantes al año (en total, cerca de 200 millones de pesos entre boletos de entrada, actividades extraordinarias, alimentos y souvenirs), y por supuesto, echarle mano a la suculenta y muy sana caja de 300 millones de pesos anuales con que el patronato de dicho Acuario ha mantenido su optimo funcionamiento desde hace 20 años.

No es la primera vez que un gobernador veracruzano se intenta apropiar de uno de los mayores atractivos en el puerto. De acuerdo a la cronología realizada por el jurista Fidel Ordoñez, a finales del siglo pasado Miguel Alemán intentó revertir la formación del patronato y un fideicomiso público que en 1992 formó el entonces gobernador Dante Delgado formó junto con un grupo de empresarios para constituir ese parque y administrarlo a través de un fideicomiso que actualmente resguarda el Banco Mercantil del Norte (Banorte) de Carlos Hank González. No tuvo éxito.

En 2006 dicho fideicomiso tiene un cambio radical y se constituye en un fideicomiso privado, trasladándose su icónico inmueble hacia el patronato compuesto por cinco integrantes: de esos asientos, 4 pertenecen al sector privado y solo uno al gobierno que, per sé, no es propietario del Acuario. Vaya, esa estructura de fideicomiso lo blindó del propósito del gobernador Fidel Herrera de bursatilizar los ingresos futuros del centro de atracciones con la finalidad presunta de mejorar la infraestructura y ampliar los servicios, pero que no fue aceptado por los demás integrantes pues vieron el riesgo que ello podría implicar en el largo plazo para la sostenibilidad financiera en caso de bajas de actividad turística o siniestros.

Incluso el gobernador siguiente, Javier Duarte, intentó meter la mano al fideicomiso, pero no pudo debido a la fuerte articulación del mismo. El ahora presidiario conocido como “Javidú”, pudo meterle mano a otros dos fideicomisos (de salud y de pensiones de trabajadores del estado) dada la investidura, pero el patronato y el consejo de administración se defendió como tiburón bajo asedio.

Sin embargo, en un acto de abierto autoritarismo, Cuitláhuac García -cuya administración se caracteriza por la regresión en respeto y promoción de libertades ciudadanas y de seguridad pública- emitió un decreto para apropiarse de las instalaciones. Previamente, y saltándose la regulación federal, clausuró el Acuario arguyendo la muerte de un Manatí; la clausura correspondía a la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (vía Secretaria del Medio Ambiente) y no a una secretaría estatal tratándose de una actividad regulada por el orden federal.

 

Hacerse conchas

Claro, no sería imposible que tratándose de gobiernos de la misma filiación partidista que comparten el mismo liderazgo nacional, María Luisa Albores instruya a la procuradora ambiental Blanca Alicia Mendoza, se limite a validar en términos de legislación ambiental la ocupación del acuario jarocho. 

Pero no sería tan sencillo. Aún y cuando los empresarios del patronato encabezados por Javier Rivero Mantecón hayan aceptado entregar las instalaciones -y todas las responsabilidades- al gobierno veracruzano, se requiere de todo un proceso de disolución del blindaje del fideicomiso privado que se constituyó para objetivos muy precisos y ante los cuales existe prelación y responsabilidad jurídica.

En el inter, el peligro es para la fauna marina ahí resguardada. Sin un plan de manejo efectivo de alimentación, cuidados e higiene, así como de canalización oportuna de recursos para ello, el maravilloso Acuario de Veracruz en un Aquarium con vista de ajolotero porteño.

Vaya, el temor de muchos jarochos es que el Acuario termine como el legendario estadio Luis Pirata Puente, bajo la administración del gobierno estatal, cuyas instalaciones están en franca decadencia. Vaya, el secretario de finanzas del actual gobierno, José Luis Lima, ha prometido que le invertirán hasta 300 millones de pesos con visos a que se utilice nuevamente hacia 2023.

Pero hasta ahora, sólo son promesas.

 

Alito en Cinepolis.

El presidente del Partido Revolucionario Institucional, al igual que todo pez atontado, por la boca muere. El más reciente audio que circula en redes sociales exhibe a Alejandro Moreno quejándose de los 25 millones de pesos que Cinepolis, a cargo de Alejandro Ramírez, para apoyar la campaña del año pasado a sus candidatos para diputados en Michoacán… y es que a decir del campechano, la cadena de cines más grande de América podría haber aportado 300 millones de pesos. 

Si bien esto es un gran distractor que será usado desde el púlpito presidencial para tundir a la oposición, evidencia la baja estofa de muchos de los políticos que dicen estar “al servicio” del país.

@mfloresarellano

floresarellanomauricio@gmail.com