jueves, 19 de mayo, 2022 6:11 am

La coordenada rusa y el tablero geopolítico global, la dimensión geoeconómica

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Segunda parte

Por Isaac Enríquez Pérez

Las sanciones económicas que Estados Unidos y la Unión Europea aplicaron a Rusia tras la invasión a Ucrania, pretenden marginarla  del sistema financiero y comercial internacional y desconectarla en buena medida del conjunto de la economía mundial y, particularmente, de la Unión Europea. Entre esas medidas destacan el congelamiento de un importante porcentaje de las reservas internacionales del banco central ruso y demás activos privados depositados en bancos comerciales europeos y estadounidenses; la confiscación de yates y algunas otras propiedades de oligarcas rusos; la interrupción de flujos tecnológicos provenientes del exterior; la exclusión de eventos deportivos, musicales y artísticos; el cierre de espacios aéreos para el tránsito de aerolíneas rusas; la suspensión de coberturas de seguros; la expulsión de títulos rusos de los mercados de valores; el cierre de sucursales o la suspensión de actividades de importantes marcas y el retiro de inversiones extranjeras de corporaciones globales como Ikea, Apple, Goldman and Sachs, Mac Donald’s, Starbucks, Coca-Cola, Nike, Adidas, Procter & Gamble, Shell, y otras más. Además de desconectar a algunos bancos rusos del sistema de pagos interbancario y transferencias internacionales SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication).

Sin embargo, como reza la sabiduría popular, “nadie sabe para quién trabaja”, pues estas medidas anunciadas con estridencia mediática condujeron al fortalecimiento de la alianza estratégica entre China y Rusia y a ampliar las posibilidades del país báltico para diversificar sus mercados teniendo como objetivo a la India. Rusia cuenta con 630 mil millones de dólares en reservas internacionales (cuarto lugar a escala mundial –tras aumentar 70% desde el año 2015– y solo el 11% de esas reservas radican en bancos británicos y estadounidenses) y éstas se encuentran altamente diversificadas (https://bit.ly/36ynqJ9). De tal manera que la medida puede conducir a la desdolarización total de esas reservas, y a ampliar su diversificación con el oro y alguna moneda digital de propiedad rusa. La misma desconexión del SWIFT puede llevar a que Rusia adopte el sistema de pagos interbancarios CIPS (Cross-Border Interbank Payment System) controlado por los chinos, y hacer que el gigante asiático se aleje del dólar como referente monetario internacional y adopte monedas digitales en sus bancos centrales (https://bloom.bg/3qHfoVj). Es de destacar que en China, a nivel local, opera desde el año 2017 una especie de yuan digital llamado e-CNY.

En una especie de efecto bumerán, estas sanciones económicas sobre Rusia afectarán principalmente a la Unión Europea, en especial por la dependencia energética de esta región respecto a Rusia, que le provee el 40% del gas natural requerido año tras año (https://fam.ag/3IQeR9S). Más en un contexto de escalada de precios de la energía eléctrica en Europa (en los últimos tres años, en España, las tarifas de luz aumentaron un 500 %, https://bit.ly/3wH9DuG). A su vez, la exclusión de SWITF traerá consigo que acreedores europeos no logren recuperar las deudas contraídas por entidades o empresas rusas.

Lo que subyace en todo ello es el comienzo del fin del dólar como referente monetario internacional y las pugnas en torno a ello que escalarán entre China y Los Estados Unidos. Pero tampoco es conveniente obviar la concentración de metales de tierras raras (berilio, litio, zirconio, niobio, tantalio, entre otros) radicados en Ucrania y el voraz apetito de las empresas tecnológicas dedicadas a la producción de autos eléctricos, turbinas eólicas, ordenadores, pantallas, teléfonos móviles, discos duros, aerogeneradores, fibra óptica, etc. En torno a esas materias primas también se suscitan las pugnas y la guerra comercial entre China y los Estados Unidos; país ese último que importa del primero más del 80% de esos minerales de tierras raras. 100 tipos diferentes de minerales se concentran en Ucrania, en algo así como 20 mil depósitos que ascienden a 7,5 billones de dólares (https://bit.ly/35lJTsi y https://bit.ly/3IKQuu0). De ese tamaño el gran negocio concentrado en Ucrania en el contexto de la transición a un nuevo patrón energético.

Estará por verse si la inflación, la devaluación del Rublo y otras consecuencias económicas sobre Rusia generan revueltas populares, desestabilizan y defenestran al régimen nacionalista/conservador encabezado por Vladimir Putin. Lo que en última instancia se pretende desde la alianza de la OTAN es desmembrar, fragmentar y sojuzgar a Rusia para cercar militar y nuclearmente a China, y con ello disputarse los mercados; principalmente aquellos que trazan la llamada Nueva Ruta de la Seda o Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative o Eurasian Land Bridge) y que atraviesa por la misma Rusia, Kazajistán y Bielorrusia. Por supuesto que una alianza entre China, Irán y Rusia pondría en fuertes predicamentos la decadente hegemonía estadounidense en el contexto de este silencioso expansionismo económico chino fundamentado en la construcción de infraestructura ferroviaria, marítima, carretera y energética, para lo cual se calculaba en el año 2018 una inversión de un billón de dólares en cinco continentes y en más de cien países (https://bit.ly/3NpFkhThttps://bit.ly/3wGsrdbhttps://bit.ly/3DmZJ2r). Desde comercio electrónico, plataformas exportadoras, finanzas, normas aduanales, tribunales, hasta proyectos de seguridad internacional y eventos culturales están considerados en esta Nueva Ruta de la Seda

El problema de fondo de la coordenada ruso/ucraniana también se remite al colapso financiero del 2008/2009 originado en el sector inmobiliario, y que a la fecha no fue resuelto, sino que se despliega como una crisis de larga duración del capitalismo. Agotadas las posibilidades del modelo del crecimiento económico ilimitado y la última expansión territorial de los mercados con la absorción, en 1991, de la antigua área de influencia de la Unión Soviética, las luchas por el control capitalismo se dirimen en el ámbito de la tensión ante las amenazas de un posible uso de las armas termonucleares, químicas y bacteriológicas, de lo cual es muestra la denuncia de alrededor de 46 biolaboratorios financiados por el Pentágono en territorio ucraniano (https://bit.ly/36SkzdJ), y ante los cuales el gobierno chino ya demandó explicaciones (https://bit.ly/3qBFith).

Si bien China pretende construir su hegemonía al margen de conflictos militares, la voracidad del complejo militar/industrial/digital de los Estados Unidos no está dispuesto a perder su influencia sin echar a andar su economía de guerra. De ahí que el tablero geopolítico global que se define en Europa del Este marcha a la par de la emergencia de un nuevo mapa geoeconómico que es necesario estudiar desde una mirada que enfatice en el carácter complejo de los nuevos escenarios que se abren al inicio de esta tercera década del siglo XXI. Solo el pensamiento complejo y el pensamiento crítico ayudarán a comprender el entramado de la correlación de fuerzas en torno a esas luchas hegemónicas.

Publicado originalmente en globalización.ca