jueves, 19 de mayo, 2022 7:04 am

A ver comer helado 

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Para Conocedores

Esta ocasión, estimados lectores de “El Independiente”, me tomaré la libertad de compartirles una anécdota de mi infancia. Resulta que unos amiguitos tenían un tío que los quería mucho; pero, que no contaba con recursos económicos, de modo que, para divertir a los sobrinos les proponía una increíble actividad: “vamos a ver comer helado”.  

Sí, leyeron ustedes bien, la “diversión” consistía en caminar unas cuadras hasta una famosa nevería y desde la calle, ver cómo la gente comía helado ¡Mira, ese se está comiendo uno de chocolate!, ¡Aquel pidió un banana Split!, lo que al parecer los colmaba de felicidad.  

Esto viene a cuenta por la tristemente célebre Liga de Expansión que “el cártel de pantalón largo” tuvo a bien “inventar” en el futbol mexicano, en sustitución de la División de Ascenso.  

La dichosa liga se implementó a partir del 2020, supuestamente con el objetivo de darle estabilidad: administrativa, financiera y de infraestructura a los equipos, aboliendo tanto el descenso como el ascenso, supuestamente para que pudieran consolidar proyectos estables que contasen con bases firmes ¡Órale!  

Según esto, los equipos que quedan en los tres últimos lugares de la tabla de la Liga mx, en lugar de descender, se ven obligados a pagar una “sanción económica”, el “colero” 120 millones, el penúltimo 70 millones y el antepenúltimo 50 millones que se reparten entre los clubes del “ascenso” para que vayan haciendo su colchoncito y logren la estabilidad económica.  

Sin embargo, ninguna institución pierde (ni gana) la categoría; es decir, durante seis torneos, en los que se presume se logrará la estabilidad, quedan suprimidos el descenso y el ascenso ¡Unos genios! 

En estos días, están disputando la final Cimarrones vs. Atlético Morelia y los primeros minutos se jugarán en la cancha del Estadio Héroes de Nacozari en Sonora; mientras que, el partido de regreso se disputará en el Estadio Morelos, en la capital michoacana. 

Así, han logrado ceñirse la corona en los torneos anteriores: Tampico Madero, Tepatitlán y Atlante; pero, entre coronarse y la carabina de ambrosio, no hay mucha diferencia, porque ha sido como si los hubieran llevado “a ver comer helado”. 

Esta situación me llega a mover a la reflexión; toda vez que, en la vida diaria o en el acontecer político nacional, ocurren situaciones en las que tal parece que nos llevaron a “ver comer helado”. 

Por ejemplo: Estamos estrenando aeropuerto; pero, no hay vuelos. Somos de los privilegiados países que tenemos litio; pero, no tenemos (ni sabemos) cómo extraerlo. Tenemos al Instituto Mexicano del seguro Social; pero, no tenemos medicinas. Hay niños con cáncer; pero, no hay quimioterapias. 

¿Quieren más? Tenemos democracias; pero, no tenemos oposición. Contamos con la Suprema Corte de Justicia de la Nación; pero, está al servicio de “algunos” intereses y presiones. Se construye el Tren Maya; pero, se devasta la selva. Se construye una refinería; pero, se destruyeron el manglar. Hemos recibido muchas promesas; pero, la mayoría o se han cumplido. 

Ya con estas me despido: tenemos doctores; pero, nos vemos en la imperiosa necesidad de “importar” 500 galenos cubanos para que nos echen una mano. Tenemos NAIM cancelado por “corrupción”; pero, no existen pruebas que lo así demuestren. La línea 12 (infortunadamente) se cayó; pero, no han encontrado a los responsables. Tenemos peritaje noruego; pero, “está viciado”. Llegó la transformación; pero, seguimos igual (o peor). Se pide la unidad de los países del Continente Americano; pero, se promueve la división entre los mexicanos. 

Por eso, no hay que confiarnos, porque en una de esas, si nos ponemos a reflexionar resulta que únicamente nos están invitando… a ver comer helado.