jueves, 19 de mayo, 2022 6:41 am

¿A qué juega Alito Moreno?

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Fuera Máscaras

“No hay nada más peligroso que un hombre que 

ya no tiene nada que perder”

Johann Wolfgang von Goethe.

El miércoles la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, exhibió un nuevo audio en el que se escucha a Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, insultar a su equipo de trabajo por no pedir 100 mil gorras fiadas a sus proveedores para la campaña de su sobrino Christian Castro Bello, en las elecciones estatales del 2021. Campaña que terminó perdiendo. Este es el último en la lista de audios que Sansores ha filtrado desde que Alito decidió “traicionar” al Presidente y erigirse como el envalentonado líder de la oposición. La semana pasada en su programa “Martes de Jaguar”, la gobernadora transmitió otro audio en donde se escucha a Moreno Cárdenas ordenar pagos de, al menos, 5 millones de dólares a Antonio Solá, publicista español y creador de la exitosa campaña “López Obrador es un peligro para México”.

Alito Moreno no es un idiota. Aunque por sus resultados, uno podría argumentar lo contrario. Desde que tomó el partido, el PRI pasó de gobernar 12 estados a sólo 4 en el 2021, y todo apunta a que este año terminará con dos. Moreno ha perdido 8 estados, incluyendo el que gobernó, Campeche. Lo que para cualquier gobernador saliente significaría cárcel segura. La mayor derrota del partido desde su fundación. Sin embargo, el dirigente logró sobrevivir al golpe de estado orquestado por Ulises Ruiz, a las amenazas de extorsión desde Palacio Nacional y acomodó a su equipo en puestos claves en el congreso y en la alianza opositora. El que crea que Moreno es un idiota está equivocado. Pero entonces, ¿A qué juega Alito? 

Vamos a ver:

Durante los primeros tres años del sexenio, el PRI selló una alianza, no tan secreta, con el gobierno del Presidente López Obrador y nació el PRIMOR, lo que le valdría el apodo de “Amlito” al campechano. Pero la Reforma Eléctrica lo cambió todo. Los meses anteriores a ese mítico Sábado de Gloria, en el que Alito resucitó como el Ungido de la oposición, se había estado armando un acuerdo en Bucarelli. El PRI entregaría los votos necesarios para la aprobación de la controversial reforma, y el lunes siguiente Alito Moreno sería presentado en la mañanera, por el propio Presidente, como el verdadero líder del la oposición. El patriota que había antepuesto los intereses del pueblo a los negocios extranjeros. Y ya, bautizado, Moreno disfrutaría del paraíso.

Todo iba como la seda para el líder tricolor, hasta que se dio cuenta del creciente rechazo a la reforma dentro de su propia bancada y tuvo que aceptar la realidad: Moreno no podría cumplir con la promesa que le había hecho al Presidente. Camaleónico, no perdió un segundo y de aliado incondicional de AMLO se transformó en el nuevo líder de la oposición que frenó con valentía “la regresiva reforma de Morena”. Había nacido un nuevo líder.

Desde entonces Moreno ha tenido que resistir las embestidas de Palacio Nacional, un día sí y otro también, ejecutadas a través de la gobernadora Sansores: terrenos, expedientes de familiares, audios, carpetas de investigación, y lo que se viene. Porque si algo no perdona el Presidente López Obrador es la traición, y en sus ojos, Alito lo ha traicionado.

Las circunstancias han acorralado al líder del PRI y ya no hay vuelta atrás. Alito se juega su resto. El campechano apuesta todo por abanderar una candidatura presidencial conjunta del PRIAN para el 2024. Aunque al juzgar por las encuestas eso parece ser imposible. Pero en una de esas, Palacio Nacional no se ve tan lejos desde la oficina del Jefe de Gobierno.

¿Quién gana en una pelea, el más loco o el más inteligente?

@CallodeHacha