jueves, 30 de junio, 2022 2:21 am

El verdadero peligro: Mirar hacia atrás y comprobar que no les sigue nadie

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Entre líneas

Los que parten y reparten tienen un punto en común: acudir a las malas artes para llevar razón porque solos no pueden con su peso. El México diverso se ha convertido contrario a él mismo, y hasta que haya nuevas elecciones continuará el guirigay político llamándose “mutuamente traidores”.

Únicamente se aclarará cuando cada uno de los que tengan que votar en las próximas consultas para elegir gobernadores tengan las papeletas en la mano y las metan por la rendija de las urnas, si es que no se las quitan alguien o “alguienes” en el trayecto. MORENA se ha propuesto interpretar la lealtad constitucional porque le viene estrecho ese concepto, no solo de mangas y de sisa, una vez comprobado que no tenemos cuerpo electoral para chalecos.

La estructura está inspirada en el maquiavelismo, sabiendo que en México, y en la izquierda, nunca fallan los disidentes, como John Ackerman (no se si se escribe así pero no es mi culpa que sea propietario de ese nombre gringo alguien que habla en nombre de la patria mexicana). Truena contra su presidente, Mario Delgado, con la clara intención de sembrar vientos para que las tempestades, con un poco de suerte, le devuelvan a el, y a su esposa, Irma Erendira, al camino correcto del hueso perdido del presupuesto después de enredar de mala manera en Guerrero. Dicen algunos que eso es cuestión de la familia y otros que no hay que contar con ella, que bastante nos ha costado.

¿Es verdad que son dos mitades aunque hablemos de que, aun siendo esposos, una porción es enemiga de la otra, sin saber cuál de las dos es la peor? Los que tenemos auto prohibido el desánimo no tenemos ningún mérito porque jamás hemos estado animados. Merecida, pero misteriosamente, a MORENA la elección de 2018 les salió bien, pero no aprendieron a repetirla sin AMLO.

Estamos en lo de siempre, pero han perdido el modelo y buscan la receta, que no está en venta en las farmacias. Cada estado y cada pueblo redacta su fórmula aunque siente mal a las otras. La llamada “nueva izquierda” ve enemigos donde antes veía cómplices y aciertos. Lo que se baraja no son ideas sino convicciones y de tanto traquetearlas las están dejando sin sitio.

Todo eso sucede cuando nadie sabe dónde poner al general de tan alta graduación que se hizo famoso en estos días. La división de poderes, que era sagrada, ha vuelto a dividirse y ya nadie sabe si los suyos son de los nuestros o de los de nadie. Ni los propios beneficiarios de ayer desean correr con los perjuicios porque son de muy difícil reparto, ya que siempre hay algunos que pagan más que otros y una tercera parte esquiva pagar la suya.

La gente de la calle sigue haciéndose la misma pregunta: ¿usted cree que si fuera verdad que hay dos caminos hubiéramos elegido alguno de ellos? La igualdad no existe y cada uno es cada uno y México se resiste a ser de todos los mexicanos. No es cierto que la patria sea una aspiración de los patriotas. El máximo miedo es el que nos aflige a nosotros mismos. No sabemos lo que queremos.

La división de poderes también está dividida y los que aspiran a una parte no se amoldan más que con todas. El México diverso se está peleando con el mismo y el desenlace está tan lejano que no podremos divisarlo hasta que haya unas elecciones generales. Es lo que más urge, que es al mismo tiempo lo que se adivina más lejos. Hasta el 2024. Las buenas relaciones de MORENA con el Partido Verde se pueden quebrar en cualquier momento porque lo único que no toleran es que la otra parte les lleve la contraria. Las dos partes creen que la razón es suya, además de ser indivisible.

Ambos buscadores de la verdad se mienten mutuamente, y no habrá solución hasta que se sienten a negociar y el PVEM se lleve la mejor parte. ¿Por qué las temen ambos por igual, sabiendo que la igualdad no existe? No siempre la peor cuña es de la misma madera porque eso depende del árbol donde la hayan cortado. Los que creemos que el verdadero enemigo es el que siempre está hablando del enemigo desconfiamos de los súbditos amigos.

Antes se llevaban a matar y ahora se conforman con dejarse malheridos, porque el combate va para largo y los líderes tienen una vida corta. Cuando se parte un piñón las raciones son obligatoriamente escasas. El gobierno de las encuestas cada día tiene más seguidores y el peligro, el verdadero peligro hoy en día es el de volver la cabeza atrás y comprobar que no los sigue nadie, aunque a esa ausencia le llamamos mayoría.