jueves, 11 de agosto, 2022 12:02 am

¡Con trampas, en palacio ratificarán a Obrador!

Compartir:

Itinerario Político

 

Ya está en la historia la consulta popular que, en todo el país, se llevará a cabo el próximo 10 de abril.

¿Está en la historia?

Sí, a pesar de que aún no se lleva a cabo y tampoco se conoce el resultado, lo cierto es que el novedoso ejercicio de democracia directa en México ya se puede catalogar como un hecho digno de la historia.

¿Por qué?

Porque a 26 días de que los ciudadanos decidan acudir a las urnas para participar de la llamada Revocación de Mandato, está a la vista de todos que se trata de una de las elecciones más fraudulentas que hayan conocido los electores mexicanos.

Es decir, que a tres semanas de la votación, ya son públicas las pruebas de que se trata del mayor fraude electoral cometido desde el Estado mexicano contra la debilitada democracia; democracia que –apenas hace pocas décadas–, nos dimos en México. 

Peor aún, se trata de un descomunal engaño democrático en donde las trampas y las violaciones legales no sólo fueron ordenadas sino orquestadas por el presidente mismo; aquel personaje que en las boletas electorales será sujeto del respaldo y/o del repudio ciudadano.

Sí, López Obrador hace trampa en la elección que, en rigor, debiera echarlo o apoyarlo.  

Pero el escándalo es mayor si se toma en cuenta que de manera pública, el mismo presidente Obrador se ha convertido en acusador del INE; institución a la que debe su cargo y a la que señala de ser la responsable de un supuesto fraude que no aparece más que en su cabeza.

En pocas palabras, el defraudador presidente mexicano, el artífice del fraude en la Revocación de Mandato, el mismo que inundó el país con propaganda, espectaculares y mensajes para respaldarlo; el mismo que acusa al INE defraude y el mismo que aparecerá en la boleta para ser repudiado o respaldado. ¿Esa es la democracia?

Por eso debemos preguntar: ¿Cómo se le puede llama a esa barbarie política y nada democrática que se vive en México?

En efecto, se trata de un fraude y/o de un engaño de Estado; la mejor manera de someter a una sociedad que aún hoy confía en uno de los mayores mentirosos de la historia, como López Obrador. 

Por eso el fraude es aún más descomunal, porque lo lleva a cabo el servidor público que, en las boletas de votación, debiera ser repudiado o aplaudido por los electores.

En otras palabras, resulta que como nunca, la voluntad popular –en la llamada “Revocación de Mandato” –, es y será “manoseada” por el mismo presidente de los mexicanos; por el mismo que juró respetar y hacer respetar la Constitución, por el mismo que en la boleta será llevado a la picota y/o al aplauso el 10 de abril próximo.

Y aparece la segunda pregunta.

¿De verdad es una democracia aquel ejercicio ciudadano en donde el mismo sujeto votado en la papeleta, es el mismo que manda en México; el mismo que organiza y financia el fraude; el mismo que paga por hacer trampa; el mismo que persigue desde el Estado a los periodistas; el mismo que engaña y miente a diario; el mismo que lleva a México y los mexicanos a la ruina?

Y aquí “la puerca tuerce el rabo” de nueva cuenta.

¿Por qué?

Porque la Revocación de Mandato del próximo 10 de abril del 2022, no será más que una más de las comedias del comediante “engañabobos”; el jefe del gobierno más aplaudido por sus corifeos, “borregos” o lacayos.     

En efecto, por eso se trata del mayor escándalo de la historia electoral mexicana, porque el presidente López –que será reprobado y/o ratificado–, es el mismo manipulador de la elección que lo reprobará y/o ratificará como un vulgar mentiroso; como el peor estadista y, en especial, como el mayor comediante político de la historia.

Es decir, que una de las peores monstruosidades electorales del mundo; ya no se diga la destrucción de la democracia mexicana, sino la muerte de los contrapesos es el verdadero Frankenstein creada por el gobierno de López.

Pero tampoco es todo.

¿Por qué?

Porque una monstruosidad electoral como la impulsada desde hoy por el mismísimo presidente –y que avala sin pudor su partido, Morena–, será la puntilla para la democracia mexicana; será el tiro de gracia para el INE, además de que marcará el mayor retroceso electoral de la historia.

Pero no todo resulta un retroceso y hoy son muchas las voces que desde el anonimato anuncian denuncian el gran fraude electoral que se prepara para la contienda presidencial del 2024.

La tarde de ayer, en la trasmisión digital de La Otra Opinión, revelamos en exclusiva una escucha anónima –una conversación–, en donde servidores públicos revelan que los gobiernos de Morena preparan el fraude a través de la manipulación de los comprobantes de vacunación de Covid-19.

Es decir, que los gobiernos estatales de Morena habrían entregado a su partido en cada entidad del país, el “padrón de vacunación”, con lo que el partido oficial creó un padrón de supuestos votantes a favor de que AMLO sigue en el poder; padrón que sería usado para la Revocación de Mandado.

Con ese “padrón de votantes”, se habría creado un ejercito paralelo de supuestos votantes a favor de la revocación de mandato o de que el sátrapa presidente Obrador siga en su cargo.

¿Cuántos mexicanos fueron vacunados en México?

Pues resulta que el mismo número de vacunados sería el número de votantes a favor de que AMLO sigue como presidente.

Sí, desde Palacio se trabaja en el mayor fraude electoral de la historia, para favorecer la ratificación de López Obrador.

Al tiempo.